En este período de altas fiestas en el mundo cristiano, es importante tener presente que algunas situaciones que se viven en la región que fue cuna de la civilización judeocristiana son un conjunto de elementos que hacen difícil de descifrar las fórmulas bajo las cuales se rige la administración territorial. Haciendo una alusión a los tres reyes magos de la tradición cristiana que visitaron al «niño Jesús» días después de su nacimiento podemos acercarnos un poco a la forma de comportarse de la zona.

De acuerdo con el relato, los tres reyes de Oriente llevaron tres regalos que tendrían un simbolismo con la figura de carácter mesiánico que se le atribuiría a lo largo de su vida a Jesús de Nazaret; en primer lugar el oro, representando la riqueza y el reinado, en segundo lugar, el incienso, símbolo del sacerdocio y de un carácter espiritual, por último la mirra, el cual es utilizado como un bálsamo para los muertos, anticipando posiblemente lo que los textos neotestamentarios señalarían como su pasión y muerte.

Sin embargo, en Medio Oriente hoy, se podrían mencionar los tres elementos como si fueran parte de la realidad política y económica que se vive a diferentes niveles y con diversas formas de analizar e interpretar. Se puede comenzar mencionando que al igual que en el mundo antiguo, hoy en esa zona existen personajes que son los «reyes» de la región, no solo porque tengan el título nobiliario, sino además por cuanto sus acciones repercuten y le dan al mundo diferentes «regalos» a la hora de realizar alianzas estratégicas.

El oro está presente en el liderazgo del mundo del Golfo principalmente de donde se ve una alta concentración de riqueza distribuida en pozos petroleros e inversiones con millones de dólares que atraen la mirada de las principales economías globales con la intención de generar vínculos que les permitan tener mayor influencia a nivel internacional. Incluso, en un reporte de la revista Bloomberg, al menos tres familias del Medio Oriente se encuentran entre las primeras diez más ricas del mundo. Estas son Al Nahyan (EAU), Al Thani (Qatar) y Al Saud (Reino de Arabia Saudita).

Junto a estas dinastías monárquicas del Golfo, se encuentran también países con liderazgos importantes en la zona como el presidente de Turquía, el líder supremo de Irán y el presidente de Egipto, cada uno con poder político que los lleva a poder transformar a su imagen y semejanza la situación regional o a influir en la dinámica conforme a sus intereses y vínculos.

No por nada en el caso iraní se señala la existencia de una zona de influencia denominada la «media luna chiita» donde actúan con mucha soltura y se involucran en las situaciones políticas para inclinar la balanza a su favor. En el mapa a continuación se puede observar el dominio iraní en estas áreas mencionadas.


Map

A pesar de que política y económicamente se les ha intentado bloquear, lo cierto del caso es que Irán ha logrado actuar con mucha fuerza en zonas desde donde pueden realizar una serie de acciones políticas e inclinar la balanza hacia sus intereses, aunque no necesariamente a gran escala, pero sí considerarle un factor de ruptura bastante importante. Incluso, el mapa omite zonas palestinas; quizás por el tamaño, pero lo cierto es que en esa región también hay una importante influencia iraní que cambia la ecuación de poder. Este es uno de los aspectos que a lo largo de los últimos años han intentado revertir a través de alianzas estratégicas donde se involucran potencias globales como Estados Unidos y la participación determinante de un liderazgo adicional no mencionado como lo es Israel.

Turquía y Egipto juegan un rol importante para los intereses de occidente, por un lado, pero también en sus propias agendas. Egipto con Al Sissi busca devolverle al gobierno del Cairo una posición determinante en los equilibrios de Medio Oriente y el Norte africano, mientras que los turcos son miembros de la OTAN, pero en muchos aspectos actúan bajo sus propios estándares, aparte de tener alianza con un país como Qatar que condiciona las acciones del régimen de Ankara debido al financiamiento que les brinda. Sin embargo, no tomar al gobierno turco como un país con capacidad de quebrar o desnivelar el equilibrio regional sería un grave error, y esto ellos mismos lo entienden por lo que actúan con mucha impunidad cuando actividades militares son llevadas a cabo en países como Siria o Irak, donde constantemente realizan incursiones para golpear posiciones kurdas. Así también, se ve su apoyo a intereses ideológicos y militares en operaciones en Libia o Azerbaiyán, nada que no haría un líder con ansias de influencia.

En cuanto al segundo «regalo» de reyes; es decir el incienso como señal de la situación espiritual, el debate religioso es uno de los temas más complejos de resolver en la coyuntura de los enfrentamientos del mundo árabe. La administración de los lugares más sagrados del islam se encuentra en este momento bajo el control de Arabia Saudita, administrador de La Meca y Medina, mientras que Jerusalén está bajo administración israelí en conjunto con el Waqf jordano (Hachemita) y Kerbala que es una ciudad sagrada para los musulmanes chiitas se encuentran bajo la administración iraquí, donde se debate la intromisión de Irán.

Los lugares sagrados cristianos en algunos países de Medio Oriente se mantienen bajo la administración de diferentes iglesias, como ocurre con el Santo Sepulcro en Jerusalén o la basílica de la natividad en Belén, así como la basílica de la anunciación en Nazaret. Mientras que, en otros casos, se han islamizado lugares sagrados del cristianismo por temas políticos tal y como ocurrió con la Hagia Sofía en Turquía o como se ha querido hacer con el muro occidental de Jerusalén (de las lamentaciones), llamado por los musulmanes como Al Buraq donde enseñan que según la tradición el profeta Muhammad habría llegado en el caballo alado (Al Buraq) hacia la mezquita lejana (Al Aqsa).

El asunto religioso permea sin ninguna duda el comportamiento de los diferentes actores de la región y condiciona no solamente acciones, sino respuestas en temas delicados que requieren de consenso y en ocasiones se transforman en un punto de ruptura en el vínculo entre actores que se encuentran enfrentados en la región. Además, es uno de los aspectos de competencia por la que los liderazgos del mundo musulmán quieren más poder sobre los lugares sagrados: controlar estos aporta los elementos suficientes para dominar la política del mundo islámico y lo que esto represente.

Por último, en cuanto a la mirra, más que hablar a quién representa el bálsamo para los muertos, se debe señalar que la muerte, la destrucción y la desolación es un común que ha perseguido a la región a lo largo de su historia, pero que en la época actual se contempla de una manera sorprendente. Conflictos en Siria, Yemen, Israel, Palestina, los territorios kurdos, Irak, Líbano, y un largo etcétera que requiere de horas de horas de explicaciones que no sería posible en un espacio tan reducido como este, pero es una situación que ha acarreado miles de vidas cobradas a lo largo de los años, con la complicidad de políticas de dominio e influencia donde los intereses de los actores prevalecen por encima del respeto a la integridad humana y, en ocasiones, a precio de sangre se logra tener un control y dominio más marcado, donde casi que la totalidad de los actores políticos involucrados tienen una responsabilidad de la cual no pueden escapar.

Es importante señalar que los regalos de los reyes magos para la tradición cristiana marcaban símbolos de poder, espiritualidad, martirio y redención, lo cierto es que en el común de la región cada uno de estos se han quedado en el imaginario social porque definitivamente aún hoy sigue marcando las líneas de lo que vive cada sociedad alrededor del místico desarrollo social de la región.