Walker Evans

26 abr — 14 ago 2017 en el Centre Pompidou de París, Francia

Walker Evans. Courtesy of Centre Pompidou
Walker Evans. Courtesy of Centre Pompidou
22 ABR 2017

Walker Evans (1903-1975) es uno de los fotógrafos norteamericanos más importantes del siglo veinte. Sus fotografías de la crisis norteamericana de los años treinta, sus proyectos publicados en la revista Fortune en los años cuarenta y cincuenta y su «estilo documental» han influenciado a varias generaciones de fotógrafos y artistas. Ha contribuido a definir la visibilidad de la cultura norteamericana del siglo veinte gracias a la atención que prestaba a los detalles del día a día, a la banalidad urbana y a la gente humilde. Varias de sus fotografías se han convertido en iconos de esa cultura.

La exposición presentada por el Centre Pompidou es una retrospectiva de la obra completa de Evans a través de trescientas fotografías de época mostradas desde un enfoque temático e inédito. Destaca la obsesión del fotógrafo por ciertos temas como las construcciones al margen de las carreteras, los escaparates de las tiendas, los letreros, los signos tipográficos o los rostros. Invita al público a comprender mejor lo que sin duda constituye el núcleo de la obra de Walker Evans: una búsqueda apasionada de las características fundamentales de la cultura vernácula norteamericana. En una entrevista realizada en 1971, el fotógrafo explica su interés de la siguiente manera: «Usted no quiere que su obra venga del arte; ¿pretende que se origine en la vida? Viene de la calle. Ya no me siento cómodo en un museo. No quiero volver a visitarlos. No quiero que me enseñen nada. No quiero contemplar arte "terminado". Me atrae aquello que llaman "lo vernáculo". Por ejemplo, la arquitectura terminada, me refiero a la "culta", no me interesa. Prefiero investigar en la cotidianidad norteamericana».

En Estados Unidos, lo vernáculo reviste las formas de expresión popular que usa la gente normal para fines utilitarios: todo lo que se crea fuera del arte, de los circuitos de producción y legitimación, todo lo que termina por formar una cultura específicamente norteamericano. Son todos los pequeños detalles del entorno cotidiano que forman un cierto tipo de «americanidad»: las cabañas de madera al borde de las carreteras, la manera en que los comerciantes colocan los productos en el escaparate, la silueta del Ford T, la tipografía pseudocursiva de los carteles de Coca-Cola. Es un concepto básico para comprender la cultura norteamericana. Lo vernáculo está presente en la literatura desde el siglo diecinueve, pero no se analizará por primera vez en el ámbito de la arquitectura hasta finales de la década de 1920. Su importancia para el arte norteamericano será teorizada posteriormente, en los años cuarenta, por John Atlee Kouwenhoven, un universitario especialista en estudios culturales y cercano a Walker Evans.

Tras una introducción dedicada a los inicios modernistas de Evans, la primera parte de la exposición reúne los principales temas que Evans no dejará de perseguir: la tipografía de una marca, la parada de un comercio, el escaparate de un colmado... Luego, el recorrido muestra cómo el propio Evans adopta ocasionalmente el modo de funcionar o las formas visuales de la fotografía vernácula para proyectos en los que actúa como fotógrafo de arquitectura, de catálogo, de calle, reivindicando explícitamente un enfoque artístico. Esta exposición es la primera gran retrospectiva dedicada a la obra de Walker Evans en una institución museística francesa. Acoge desde las primeras fotografías de finales de los años veinte hasta las polaroids de los años setenta, toda la carrera del artista a través de un conjunto de fotos de época que nunca antes se había reunido, proveniente de las colecciones públicas estadounidenses más importantes (Metropolitan Museum y Museum of Modern Art de Nueva York, J. Paul Getty Museum de Los Ángeles, Art Institute de Chicago, National Gallery of Art de Washington, etc.) y de una quincena de coleccionistas privados. Además, a través de un centenar de documentos y objetos le concede un espacio importante al conjunto de tarjetas postales, placas metálicas, imágenes recortadas y soportes perecederos que Walker Evans fue reuniendo a lo largo de su vida.