Miedo

Que los inevitables temores que jalonan una vida no te quiten las ganas de vivir

17 MARZO 2017,
Muchas veces el miedo tiene un efecto paralizante sobre quien lo sufre
Muchas veces el miedo tiene un efecto paralizante sobre quien lo sufre

En algún momento de nuestras vidas todos hemos tenido miedo….

Miedo al fracaso, a no estar a la altura, a dar todo por alguien que no te corresponde. Miedo a la oscuridad, a las noches frías, a la soledad, a las injusticias. Miedo por sentirte en el lugar equivocado y en el momento equivocado. Miedo a las mentiras, a la hipocresía y la falsedad. Miedo a que no te valoren laboralmente ni a que reconozcan tus fortalezas. Miedo a iniciar un nuevo camino solo sin una guía que te oriente. Miedo al fracaso, a la decepción y a la locura. Miedo a las inseguridades, a la falta de apoyo, a la pérdida de autoestima. Miedo a hacer el ridículo en público, a cantar en un karaoke, a bailar sevillanas. Miedo a no cumplir las expectativas que tenías de pequeño cuando creces. Miedo, miedo, miedo…

El miedo es un sentimiento de desconfianza que nos lleva a pensar y a creer que ocurrirá algo negativo, sin necesidad de que se corresponda con la realidad. En muchas ocasiones, el miedo es solo un mero producto de nuestra imaginación. Y es que tener un poco de miedo en determinadas situaciones es humano y real; pero no se puede convertir en un hábito o rutina de tu día a día.

Lo importante es disfrutar de tu día a día como si se fuera a acabar en un tiempo limitado y tuvieras que disfrutarlo al máximo, el llegar a aceptar tus imperfecciones hasta tal punto que llegaras incluso a amarlas, ser capaz de reírte cada día un poquito más, porque así es más fácil superar los momentos tristes que todos tenemos en algún momento. Poder cantar y bailar hasta el amanecer, ser capaz de compartir tardes y noches de risas y buenos momentos con la gente que te quiere, llegar a viajar sin parar por todos los rincones del mundo, disfrutar de la belleza de una playa, del campo o de una montaña y sentirte en esos momentos que eres realmente feliz.

Porque la felicidad, la alegría y las ganas impetuosas de vivir son la única fórmula mágica de hacer más pequeños los miedos, la tristeza, las inseguridades y las dudas. Porque lo bonito de la vida es que somos reales, no perfectos, con nuestros miedos puntuales y nuestras inseguridades, pero con muchas ganas de vivir y ser feliz.