Aquél que camina delante

13 nov 2016 — 21 ene 2017 en Travesìa Cuatro de Madrid, España

14 DICIEMBRE 2016
Aquél que camina delante, Exhibition view. Courtresy of Travesía Cuatro
Aquél que camina delante, Exhibition view. Courtresy of Travesía Cuatro

Mi espejo mira hacia el interior. Las palabras las escribo en la frente y alrededor de las esquinas de la boca. Mis rostros humanos son más ciertos que los reales.

(Paul Klee)

Aquél que camina delante es la respuesta a la secuencia doble de exposiciones que se inició con la muestra El que camina al lado presentada en Febrero del 2016 en la sede de Madrid de la galería Travesía Cuatro. Esta continuación, que tiene lugar en el polo alterno de la galería en Guadalajara (México), quiere cuestionar, atomizar y proponer nuevas lecturas a la noción del Doppelgänger desde otras perspectivas posibles.

Si el primer capítulo giraba entorno a la noción del espejo como vehículo para buscar a ese otro “yo” que queremos ocultar, Aquél que camina delante se articula precisamente a modo de reflejo de esta inaugural imagen ocurrida meses antes en la capital española. Aquí el anhelo que se busca a través del espejo ya no es el de encontrar algo diferente a nosotros mismos sino que quiere descubrir la verdadera esencia de nuestro inconsciente. Para ello es necesario el tiempo, así la muestra ocurre unos meses después de la primera reflexión, pues el paso de los días permite que la imagen aparezca paulatinamente en este segundo espacio de Guadalajara.

La raíz etimológica del verbo “reflejar” se deriva del latín compuesto por el prefijo: re - hacia atrás- y flectere -doblar, desviar-. El vocablo podría traducirse por: volver hacia atrás, siendo el reflejo aquello que está delante de uno, lo que anda con cierta anterioridad frente a uno. En términos abstractos esta refracción es algo que estaba en nosotros mucho antes que nos diéramos cuenta, de ahí que su etimología lo señale como algo que yacía primitivamente.

Jacques Lacan, habla del encuentro con ese “otro” -el “yo” inconsciente y puro del ser- en lo que él denomina: “El estadio del espejo”: es el momento donde el niño se arroja en la fusión con su madre y [se] reconoce. Este momento es fundador del ser individual y marca el punto de partida. El supuesto ego es en realidad una identificación con algún Otro; de esta manera yo pienso donde no soy y soy donde no pienso.

1 Siguiendo esta estela conceptual, el espejo nos permite encontrar al “otro” que ha estado siempre con y en nosotros; en un interior anterior incluso a la toma de consciencia.

Los artistas participantes en Aquél que camina delante, juegan con la noción del “otro” desde los dispositivos de la repetición, la copia, el calco, la intuición y la ficcionalidad para ofrecer nuevas lecturas del que encontramos en el espejo. Solo un artista ya presente en la exposición del primer capítulo repite en esta segunda exhibición, siendo puente y cuerda que une y al mismo tiempo tensa las dos muestras.