Todo lo que sabemos que hay que hacer y no hacemos.
Todo lo que sé que hay que hacer y no hago.
Todo lo que debemos hacer y no hacemos.
Todo lo que hacemos que no deberíamos hacer.

Es el eterno y constante dilema.

Todo aquello que estudio a sabiendas de su efectividad, que aconsejo, que escribo, pero que termino por no llevar a cabo debido a una dejadez normalmente irresponsable, siempre lo dejo anotado por aquí y así, de vez en cuando, paseo mi mirada por las páginas de mis escritos y hago la siguiente reflexión:

Si te hubieras hecho caso, estarías mejor.

Por eso también aconsejo escribir y escribir todo: lo que pensamos, lo que sentimos, nuestros objetivos y metas, lo que hacemos o no hacemos. Es la mejor manera de repasarnos, de evaluarnos, de criticarnos y exigirnos. Además, en mi caso, aunque pueda parecer estúpido, dejar estas notas por aquí al menos me produce la mínima satisfacción de que alguien, más allá de mi persona, si recoge estos textos, los reflexiona y los aplica a su vida diaria.

Cuántas veces nos miramos al espejo, cuando levantamos y, después de dar gracias por otro día, nos decimos eso de que hoy sí voy a cambiar.

¿Cambiar?

Cambiar cuesta, no es fácil. Cambiar puede parecer imposible a esos ojos vespertinos. Los cambios muchas veces dependen de las propias autolimitaciones que nos imponemos.

Si queremos cambiar es porque no estamos a gusto con lo que somos ni con lo que hacemos. ¿Qué malo hay en cambiar aquello que no nos gusta? ¿Qué malo hay en vivir aquello que no vivimos? ¿Qué hay de malo si tratamos de ser nuestro mejor yo para dar al resto el mejor yo? No hay nada de malo, debería ser una obligación, pero cuesta. Cambiar supone fuerza de voluntad, hábito y rutina, nada más que eso. Querer.

Mis reflexiones diarias siempre buscan provocar el pensamiento, remover. Es una táctica de coach que utilizo cuando tengo oportunidad o cuando alguien me lo requiere. Nada como hacerse preguntas o reflexiones que sirvan para dar respuesta sincera a aquello que nos remueve.

En los últimos tiempos convivo a diario con textos filosóficos, budistas y Un Curso de Milagros. Son textos que me hacen sentir, que me hacen encontrarme, que me corrigen o que me alientan a despertar y levantare de esos largos letargos.

Nuestra salud mental tiene que ver con nuestros hábitos; nuestra salud mental tiene que ver con lo que hacemos desde que nos despertamos hasta que nos acostamos. Todo queda, todo es. Todos tenemos el mismo tiempo para Ser. Todo lo que hacemos, todo lo que pensamos determina cómo nos sentimos y cómo estamos.

Todo tiene un efecto en nosotros, incluso el cómo nos vemos al levantar en el espejo del baño.

Últimamente, con mis más y mis menos, trato de practicar, sin dejar de aprender, un estilo de vida más estoico y budista. Una mezcla espiritual que, sin lugar a dudas y dentro de su dificultad, me hace sentir mejor, llevar una vida más organizada y más productiva. Todo aprendizaje tiene un camino largo y, desde luego, nunca llegaremos a terminar la lección. A mí me queda mucho por aprender.

Los años te enseñan más de tus errores que de los pocos aciertos. Creo que el tiempo pone todo en su sitio y, aunque sea difícil, si lo queremos, nos coloca.

El estilo de vida budista, como el estoico, no deja de ser evidentemente espiritual. Busca el encuentro con uno mismo, la paz interior y el desprecio de todo aquello que tenga que ver con el deseo de lo externo.

Diez consejos para vivir mejor

Te voy a dar unos breves consejos, tips, simples y fundamentales para hacer de tu vida algo más placentera y, si cabe, productiva y ordenada.

Hagas caso o no, reflexiona sobre ello. Seguro que todo lo que dejo por aquí lo sabes ya, lo has leído en mil sitios. Si es así no sigas, deja de leerme ahora mismo y dedica el tiempo con algún libro de esos sabios de verdad, de los auténticos textos clásicos, que tenían mucha más sabiduría que nosotros que andamos todo el día envueltos en tecnología.

Si continuas leyendo, vamos allá:

1. Descansa

Acuéstate pronto y madruga. Adelanta el despertador. Llevo meses haciéndolo. Trato de dormir no más tarde de las 23 h y levanto no más tarde de las 6.30 h. Puedes hacerlo. Sé que a veces, aquellos que llevamos vidas envueltos en compromisos donde las cenas se hacen habituales, por trabajo, tal vez no sea fácil, pero si lo intentas te aseguro que es la medicina perfecta por ejemplo para mantener el colesterol, la tensión y el equilibrio mental a raya. Las primeras horas de la mañana, con la mente limpia y en descanso son perfectas.

2. Desconecta el móvil y el portátil

A partir de las 21 h. deja de mirar el correo, los mensajes o la agenda del día siguiente. Todo puede esperar hasta mañana menos tu descanso físico y mental.

3. Medita

Antes de acostarte dedica un mínimo de 10 minutos sentado, con la espalda recta, las palmas de las manos cerca de las rodillas y hacia arriba, cierra los ojos y respira. Céntrate en tu respiración. Dormirás mejor. Lo ideal sería, también, hacerlo al levantar. Madrugar te permite iniciar el día con una meditación, aunque sea de 5 minutos. Tu mente lo agradecerá.

4. Gestiona tus emociones

Somos emociones. Las emociones son de cada uno con lo que somos nosotros los que tenemos el poder de controlarlas. Las emociones son reacciones, pensamientos, acciones. Siente tus emociones pero no te dejes atrapar por ellas. Cuando te atrape una emoción, negativa o positiva, lo mejor es no hacer nada, no dejarte llevar, sobre todo si es negativa.

5. La mente

Todo lo que vemos tiene que ver con nuestra mente. La mente nos manda si nosotros dejamos que nos mande. Si tenemos miedo es porque vemos con miedo y hacemos grandes problemas o como el Quijote, gigantes. Enjuiciamos, etiquetamos. Limpia tu mente.

6. Come bien

Comer bien es vivir bien. Te lo dice alguien que ama la comida y el comer como ritual. Nada mejor que la comida española, nada mejor que una buena comida con un buen vino en compañía. No hay que volverse loco con dietas absurdas; simplemente hay que elegir y comer bien. Sobre todo evitemos las cenas largas y copiosas.

7. Camina

Muévete. Si puedes ve andando al trabajo o camina el máximo tiempo que puedas. Te activará el cuerpo pero también relajará tu mente y ordenará tus pensamientos.

Propósito. Motívate cada día con tu propósito. Todos tenemos un propósito, pero no todos somos capaces de descubrir cuál es. Todos tenemos una sola vida, triste final sería no haberla vivido de verdad, no ser lo que quisimos ser, que nos conformamos con la mediocridad, que no arriesgamos y perseguimos nuestro sueño, nuestro propósito.

8. Toma decisiones

No dejes que otros las tomen por ti. Cada decisión que dejes de tomar será un paso atrás en tu vida. Las oportunidades no vuelven y la peor decisión siempre es no haberla tomado.

9. Enfócate en lo que deseas

No dejes de apuntar e ir a por ello. Solo tú puedes. Nadie más puede hacerlo por ti.

10. Vive el Presente

Quédate con lo mejor de tu pasado en la mochila y deja de preocuparte tanto de ese futuro que nunca sabemos si será o no será. No dejes que el tiempo pase y deja de preocuparte por todo. Tu momento está aquí y ahora.

Estoy seguro que con estos 10 breves consejos, no fáciles, podrás cambiar un poco más tus días y tu vida, enfrentarte mejor a esas circunstancias adversas que se nos presentan y eliminar poco a poco el estrés diario que nos acompaña.

Todo está en los sabios.