Señor Secretario General,

El Consejo Económico y Social de la ONU ha alertado a la comunidad internacional sobre las crecientes desigualdades en salud entre las poblaciones del mundo, particularmente cuando se enfrentan a la pandemia de la COVID-19. 1 Desde mayo de 2020 ha habido numerosos llamamientos y propuestas pidiendo que la 75ava Asamblea General de la ONU afirme que cualquier futura vacuna para la COVID-19 debe ser un bien común, un bien público global, gratuito, y que el derecho a la salud para todos debe prevalecer sobre el interés de la rentabilidad financiera y la «seguridad sanitaria» de las poblaciones más ricas de los países ricos.2

Sin embargo, hasta la fecha, los intereses de los poderosos parecen estar dominando las respuestas en la lucha contra la pandemia (y contra la pobreza). Mientras no se eliminen las causas estructurales, que alimentan la primacía de los más fuertes, no podemos cambiar este rumbo.

En el campo de la salud mundial hay tres causas fundamentales de las desigualdades que se deben erradicar como prioridad:

  • el derecho a la apropiación privada de organismos vivos con fines de lucro, introducido en la legislación sobre propiedad intelectual (ya en 1980 por los Estados Unidos y confirmado, en 1998, por un mandato legal de la UE);

  • las tendencias nacionalistas xenófobas prevalecientes en materia de seguridad por sobre el principio de responsabilidad común y compartida de los pueblos y estados para salvaguardar, cuidar y promover la vida de todos los habitantes de la Tierra;

  • los mecanismos financieros globales que actualmente alimentan la creciente desigualdad de riqueza entre y dentro de los países, siendo la privatización de las actividades de ahorro y crédito uno de los más críticos. Esta desigualdad también ha sido bien documentada en un informe reciente de la UNCTAD.3

A la luz de lo anterior, y reconociendo su compromiso personal con el derecho a la vida de todos los habitantes de la Tierra, le pedimos, señor Secretario General, que presente y apoye en la 75ava Asamblea General de la ONU, la revisión y aprobación de las siguientes tres iniciativas:

  1. Abandonar la patentabilidad de cualquier vacuna para la COVID-19 durante los años 2020 y 2021 por cualquier entidad privada o con fines de lucro, en base a la rivalidad por la fabricación exclusiva. Y, además, crear un equipo de trabajo mundial de la ONU para llevar a cabo una revisión de las leyes vigentes sobre propiedad intelectual, de modo que puedan adaptarse a lo que se requiere en la actualidad para esta pandemia global. El objetivo es, en cambio, favorecer el diseño e implementación, tanto a nivel regional como global, bajo la responsabilidad de políticas públicas, de un sistema más cooperativo y de beneficio mutuo, para la puesta en común del conocimiento y de la tecnología en el área de la salud, con el fin de lograr la efectiva realización del derecho y acceso universal y gratuito a terapias contra la COVID-19.

  2. Promover el lanzamiento de un programa global de «Nuevas Finanzas para la Salud Universal». El objetivo de dicho programa será promover una poderosa capacidad productiva autónoma y auto generativa y para la acumulación de recursos financieros sostenibles en las llamadas naciones «pobres». Esto debe hacerse enfatizando la regeneración de las cajas de ahorros públicas, instituciones públicas de crédito, compañías de seguros públicas, y, sobre todo, estableciendo estrechos acuerdos internacionales de cooperación Sur-Sur con la incorporación de un transformado Banco Mundial, que se convertirá gradualmente en el «banco de depósito y consignación» mundial. Incluido en esto debe estar la prohibición de la actividad de derivados y fondos de cobertura en el área de la salud; la eliminación de los paraísos fiscales, y una nueva tributación sobre las grandes fortunas, como propone, además, un grupo de 80 multimillonarios. El incremento de los recursos económicos autónomos locales es fundamental, especialmente en aquellos ámbitos de actividades relacionadas con los bienes comunes y públicos esenciales para la vida (como agua, alimentación, energía, vivienda y, por último, pero no menos importante, educación).

  3. Conformar un grupo de trabajo encargado de evaluar y formular propuestas para la creación de un Consejo de Seguridad Mundial de Bienes Comunes y Públicos Globales (para comenzar: agua, salud, conocimiento). El Consejo tendría tres funciones: alerta/vigilancia (observación, anticipación, detección de emergencias, evaluación de riesgos); iniciativa (elaboración de expedientes para los poderes públicos responsables de la supervisión, propuestas de intervenciones legislativas...); sanción (en caso de incumplimiento de la seguridad de las instituciones de salud pública).

Vacunas, finanzas y seguridad, estos son los tres ejes principales de nuestras propuestas. Reciba nuestros más caros agradecimientos, en anticipación, por su amable atención y los valores compartidos con que considera nuestras propuestas, como parte de su compromiso con una política justa de salud pública global.

Le deseamos una fructífera Asamblea General.

Ágora de los Habitantes de la Tierra

La carta abierta al Secretario General de la ONU se envía por iniciativa del Ágora de los Habitantes de la Tierra y está firmada por 176 personalidades de 33 países.

Notas

1 Informe publicado el 22 de julio de 2020 por el Segmento de Alto Nivel del ECOSOC: «Multilateralismo después de COVID-19: ¿Qué tipo de ONU necesitamos en su 75 aniversario?».

2 Aquí citamos a decenas de Jefes de Estado y de Gobierno que emitieron una declaración en apoyo al presidente de Sudáfrica y convocatorias de cientos de personalidades prestigiosas del mundo de la ciencia, la economía y la cultura, el Papa Francisco, Oxfam , Médicos Sin Fronteras y otras ONG, incluida nuestra pequeña organización «Ágora de los Habitantes de la Tierra».

3 Propuestas de comercio y desarrollo de la UNCTAD: Cooperación Sur-Sur en el momento de COVID-19.