No encontré mejor forma de iniciar estas líneas que la que usted verá a continuación, porque la figura de Mikis Theodorakis quedó indisolublemente unida a la de su danza, Zorba el griego, y esta a la de su ejecutante Anthony Quinn. Un griego dio la música a un méxico-estadounidense para aquel su baile, momento irrepetible e ícono absoluto del séptimo arte.

Esa danza se convirtió en emblema del folclor de su pueblo. Está ahí, si no contenida sí elocuentemente representada, el alma de la nación.

Precisamente el alma de Grecia, Theodorakis, ha partido luego de una extensa vida de labor musical y política.

Aquel binomio con Quinn hace pensar en las veces que, directa o indirectamente, el compositor tuvo contacto con México. Contacto directo con México (hasta donde alcanzo a ver), y en público, solo lo hubo con el gran actor nacido en Chihuahua y nacionalizado estadounidense. En fin… Como con toda gran obra, a los músicos les antoja versionar Zorba. Aquí tiene usted el resultado obtenido por Franck Pourcel y su orquesta.

Amigo de Neruda y de Latinoamérica

Pablo Neruda, embajador de Chile en Francia, y nuestro músico, exiliado en el mismo país, formaron una gran amistad.

El Canto general del poeta1 fue punto de partida para una obra del compositor. Ese texto épico, monumental, un fresco de la historia de América Latina desde sus orígenes visto por un militante socialista, fue recreado con voces y acompañamiento por otro militante de la misma ideología, MT.

Así como tuvo peripecias la edición del poema, la música y su representación pública también tuvieron vicisitudes: Theodorakis iba a estrenarla en Santiago, ante el presidente Salvador Allende y el autor del texto, pero lo imposibilitó el antes y el durante del golpe de Estado (de aquel a quien por mala broma del destino se puso por nombre «Augusto», el general Pinochet)… Cuando buenamente se pudo ejecutar en público ya no contó con la presencia del Nobel ni del presidente Allende, muertos en los primeros días de la represión.

Así y todo, fue como nuestro personaje tuvo en sus manos una obra lanzada por primera vez desde México.

Z

No solo Zorba el griego fue encargada a MT en lo musical, también Serpico. Sin embargo, a esta columna interesan otras dos películas…

Z fue la más simbólica de las varias producciones donde colaboraron dos grandes artistas griegos, el director Costa-Gavras y el recién finado que obtuvo el BAFTA de 1970 a la mejor música de película.

La cinta narra la historia de la icónica figura política Grigoris Lambrakis, diputado griego, su asesinato y el tramposo juicio que se sostuvo dizque para hacer justicia. Todo a la manera de Gavras, con chispazos aquí y allá ridiculizando las acciones del Estado. Fue una película de culto de los años setenta.

Tiene Z la particularidad de que Theodorakis conoció al personaje principal, al grado de que fundó (él mismo, MT) las «Juventudes Lambrakis» (Debió ser muy emotivo participar en una producción sobre el político de quien se es seguidor).

Al contrario de su colega griego con Z, el director chileno Miguel Littin —exiliado en México en su huida también de la dictadura— filmó con buen presupuesto y un gran elenco Actas de Marusia, que trata de una histórica masacre cometida por las fuerzas armadas a instancias de la empresa salitrera de ese lugar en contra de sus trabajadores.

Tercer contacto que encontramos entre México y el compositor, pues la película —filmada y producida al norte, en Chihuahua, y con una mayor parte de actores de este país— contó con Mikis Theodorakis como musicalizador.

Sentida balada por un campo de exterminio

Y el último contacto del compositor con México es relativo (o no, según se vea) en tanto que lo conecta con los judíos, que en México como en tantos sitios tienen presencia. Por una parte, ya en el siglo XXI, MT fue señalado como judeofóbico por declaraciones suyas contra acciones geopolíticas del estado israelí; por otra parte, nadie como él tradujo su propio sufrimiento a manos de los nazis en solidaridad con el pueblo judío, como se ve en su Balada por Mauthausen, una composición a partir de textos de Iacobos Cambanellis –otra víctima.

Mauthausen, en Austria, fue un vasto campo nazi de exterminio.

La obra alcanzaría gran resonancia. Una pequeña parte de ella aparece, además, en Z.

Curiosidades

No podía faltar a esta cita The Beatles, pues el propio grupo de Liverpool grabó esta canción (de Mikis, por supuesto) que usted y yo conocemos en español.

Nota

1 El poemario también fue base de una certificación de la Memoria del Mundo de la Unesco (de su sección latinoamericana y caribeña), que incorporó a su registro dos ejemplares de la Biblioteca de México: en el que pertenece al acervo que fuera del poeta Jaime García Terrés se hallan estampadas no solo la firma de Neruda, sino las de Siqueiros y Diego, ilustradores de aquella primera edición. Por cierto que Diego Rivera dejó ahí su primer mural en miniatura, el cual es una verdadera preciosidad.