Este martes ha dado comienzo la NBA con más antelación que nunca con motivo de confeccionar un calendario menos condensado y reducir el número de back-to-backs (dos partidos en dos días de un mismo equipo) y favorecer así el descanso de los jugadores y, por ende, el espectáculo.

Candidatos

Esta liga siempre tiene movimiento en el mercado y este año hay un fichaje que resalta por encima de todos: Kevin Durant por los Golden State Warriors. La mudanza de ‘Durantula’ a la bahía de San Francisco viene a confeccionar un trío de ensueño con los dos mejores tiradores del momento en el backcourt. La expectación por ver a los ‘splash brothers’ compartir protagonismo con el alero de más alentó natural de la liga es enorme. Se han marchado a Dallas dos titulares como Harrison Barnes y Andrew Bogut, claramente los dos menos importantes. Bogut es un magnífico pívot y se va a echar en falta su gran visión de juego desde el poste, ya que su sustituto, Zaza Pachulia, puede ofrecer prestaciones similares en defensa pero no en ataque. Además el australiano solía quedarse sentado en los minutos decisivos de los encuentros y la posición de ‘5’ solía ejercerla Green. Por otra parte, será interesante ver fajarse al georgiano, pura entrega, en la pintura entre tantos finos estilistas. Barnes también aportaba buena defensa y quizás la llegada de Durant pueda hacer relajarse e los Warriors a la hora de ‘bajar el culo’, pero el notable incremento de la anotación desde la posición de ‘3’ seguramente compensará. Además, Steve Kerr podrá seguir contando con piezas suplentes tan importantes como Andre Iguodala y Shaun Livingston. La marcha de Speights, Ezeli y Barbosa tratarán de ser contrarrestadas con la llegada de David West y JaVale McGee en la zona. Además Ian Clark tendrá la oportunidad de mostrar su valía con el rol de tercer base tras la baja del brasileño. En definitiva, los Warriors han juntado uno de los quintetos con más talento de los últimos tiempos y cada partido suyo será un acontecimiento. Durant deberá adaptarse a la fluidez ofensiva y no amasar tanto balón como acostumbra para estar a la altura del mejor juego exterior de lejos de toda la liga en años. Los contraataques serán aún más espectaculares con el capitalino en cancha. Lo único que puede verse resentido es el apartado defensivo, y más por relajación que por incompetencia, ya que KD ha demostrado ser un gran defensor cuando se pone a ello. Todos conocemos el juego dinámico de Golden State y Durant es ideal para ese estilo, pero otro de los posibles problemas será el reparto del balón y de los tiros y el manejo de los egos del ‘Big-Three’. Si Kerr deja las cosas claras desde el principio, todo irá bien en este aspecto. Esta temporada los Warriors no buscarán ningún récord y casi con seguridad cosecharán más derrotas que el pasado curso. Pero esto no querrá decir que han bajado el nivel. Asegurada la primera plaza del Oeste priorizarán las dosificaciones para llegar en plena forma a los últimos duelos de playoff. No descartemos que descansen más noches de lo habitual sus cuatro grandes jugadores en pos de cuidar sus cuerpos.

Con este panorama se antoja harto complicado que otro equipo discuta a los Warriors el reinado en el Oeste. Lo mismo le ocurre a los Cleveland Cavaliers en el Este, que no ven a ninguna franquicia acercarse con un mínimo peligro. De hecho, sería impensable una final que no fuese la reedición de la temporada pasada. Los ‘Cavs’ siguen siendo el mismo equipo que se llevó el año en junio y encima se han hecho con los servicios de Mike Dunleavy. El texano es uno de esos jugadores con los que le gusta jugar a LeBron James en los momentos calientes de la temporada: veterano, obediente, con buena lectura del juego y con gran mano desde la línea de tres. Dunleavy se perdió por lesión más de 50 partidos el año pasado en Chicago y ahora, a sus 36 años, afronta con ilusión uno de los retos de su carrera: conseguir el anillo. Seguramente no haga mucho ruido en temporada regular, pero lo importante es que esté preparado en los playoffs cuando sus compañeros le doblen el pase y tenga que jugarse balones cruciales. Aparte de esto, la otra incógnita es la sempiterna de Kevin Love. Aunque siempre aporta, en Ohio no está ni a la mitad del nivel que ofreció en Minnesota. Cierto que su rol se ha visto minimizado, pero se le ha visto deprimido jugando. Si no recupera su voracidad a la hora de atacar el rebote y si, sobre todo, sigue sin acreditar buenos porcentajes en los tiros, David Griffin (General Manager) se planteará el traspaso muy seriamente. Y no es poco lo que pueden sacar por él, ya que sigue estando cotizado. El resto del equipo sigue casi intacto y después de ser campeón con el equipo de su estado James se ha quitado un peso de encima; no sabemos si esto será bueno o malo para el devenir de los resultados. Lo que está claro es que seguirá liderando como solo él sabe a un grupo que ha encontrado la forma de ganar a los Warriors. La defensa del perímetro es crucial y puede que añoren mucho más de lo que se piensan la presencia de un perro de presa como Dellavedova (traspasado a Milwaukee). Puede que la clave para volver a ser los mejores esté en el paso delante de Love o su traspaso por un ala-pívot de contrastado nivel. Irving, JR Smith y Thompson han desterrado todas las dudas que se cernían sobre ellos y rodeados de ‘King James’ se sienten a gusto. Puede que su punto débil esté en el banquillo, con Shumpert como única referencia fiable fuera de los muy veteranos. Kyrie Irving es un jugador clave en la evolución de los Cavaliers. Tiene solo 24 años y fue tanto o más influyente que LeBron para alzarse con el campeonato. Debe seguir creciendo y convertirse en un gran base de verdad. Aparte de meter canastones en penetración y desde el exterior y de ser el mejor manejador de balón de la liga, tendrá que alcanzar la madurez necesaria requerida para su puesto. Aunque LeBron asume el papel de guía en la dirección de juego, Irving dará un paso de gigante si mejora su visión de juego, reparte más asistencias yo toma las decisiones correctas para su equipo en todo momento. Su inmensa calidad se lo permite y de lograrlo, se puede convertir en el mejor base de la NBA. Un apunte: LeBron deberá mejorar sus tiros libres para sufrir menos en ciertos partidos (66% de acierto en los pasados playoffs).

Aspirantes secundarios

Fuera de los dos finalistas de la pasada edición, pocos equipos aportan argumentos para poder pensar que podrían aprovechar un batacazo inesperado de uno u otro. En el Oeste el desmembramiento de los Thunder nos deja a solo dos equipos de gran nivel. Uno de ellos es el incombustible San Antonio Spurs. Mientras siga Popovich, el papel de la franquicia será más que digno y las 55 victorias están aseguradas. Y no solo por el técnico, sino por la pléyade de grandes jugadores que tiene este a su disposición. Un quinteto con Parker, Green, Leonard, Aldridge y Gasol lo tiene que hacer bien por inercia. Luego la mano de ‘Pops’ lleva a la excelencia. Pero aunque siguen siendo grandes, ya no son los que fueron. Tony Parker viene de firmar una de sus temporadas más intrascendentes de su carrera y ya tiene 34 años. El genial base francés ha sido dosificado pero no ha impuesto su calidad en los momentos que más lo necesitaba su equipo. Ha ido mejorando algo su tiro exterior, pero cada vez vemos con menos frecuencias esas entradas imparables hacia el aro. Hemos visto cómo jugadores de su edad pasan por una ‘segunda juventud’ y revitalizan su juego; de la versión que ofrezca este año dependerán muchas de las opciones de los texanos. Por su parte Danny Green estuvo muy fallón en el tiro en temporada regular. Porque los que están fuera de toda duda son Kawahi Leonard y LaMarcus Aldridge. El alero californiano (25 años) se ha convertido en el verdadero líder de un equipo acostumbrado a cargar el peso en Duncan, Parker y Ginobili. La retirada del gran Duncan tendrá que ser olvidada por la actuación de Gasol. El español aportará mucho más que los últimos años el de las Islas Vírgenes en la faceta ofensiva, pero en defensa ya es otra historia. Con 40 años ‘Timmy D’ era capaz de defender mejor que gran parte de los pívots de la NBA, Gasol incluido. Aunque Pau es un gran intimidador debido a su estatura e inteligencia, sus despistes a la hora de defender el pick n’ roll rival y su ya relatada condición de blando se notarán. De lo que nadie puede tener duda es que será una delicia ver a Gasol haciendo gala de su clase, su inteligencia y su visión de juego en un equipo cuyo estilo parece estar hecho a medida para él. Desde el banquillo sigue el mago Ginobili un año más y el microondas Patty Mills y la novedad es David Lee, que tiene pinta de entenderse muy bien con Gasol cuando lleguen a coincidir en cancha. San Antonio cuenta con un quinteto de mucha calidad, pero un banquillo corto y una defensa interior inconsistente (Gasol, Aldridge) serán sus puntos débiles.

El otro equipo que presenta una plantilla con nivel para estar obligado a plantarse en semifinales de conferencia es Los Ángeles Clippers. Y este nivel es el otorgado por contar con uno de los mejores bases y uno de los mejores y más completos ‘forwards’ de la competición: Chris Paul y Blake Griffin. Las piezas secundarias, pero muy importantes siguen siendo DeAndre Jordan, J.J. Reddick y Jamal Crawford. Una de las razones de la mala temporada fraguada por los angelinos el año pasado fue el tiempo que Griffin estuvo fuera por diversas lesiones. Que sus dos máximas estrellas estén presentes en la mayoría de los encuentros es indispensable para llegar lejos. La defensa en la pintura corre a cargo de Jordan casi exclusivamente porque su sustito es Marreese Speights. Además del ex warrior, los de Doc Rivers han sido de los que más se han movido en el mercado y han fichado a Alan Anderson, Brandon Bass, Raymond Felton. Se trata de buenas incorporaciones para contar con una rotación decente a la que acompañan Austin Rivers, Mbah a Moute y Wesley Johnson. Pierce sigue en el equipo y cada vez parece más cercana su retirada.

En el Este, Toronto Raptors fue finalista y debe optar a repetir gesta. Su plantilla es equilibrada y cuenta con un backcourt envidiable. Su playmaker, tiene que mostrarse mucho más regular y fiable de lo que fue el año pasado y DeRozan puede mejorar el apartado de asistencias porque tiene capacidad para ello. Los canadienses no han sufrido modificaciones y es hora de que Valanciunas por dentro y Ross por fuera suban un nivel su juego y así las opciones de su franquicia.

Un equipo que parece puede recuperar su nivel es Indiana Pacers. Y lo puede hacer con jugadores distintos a los que pusieron contra las cuerdas a los Heat de James, Wade y Bosh. Con un mejor base que Hill, Jeff Teague, a los mandos, Paul George tiene que confirmarse como el mega crack que es. Su asignatura pendiente es mejorar el porcentaje de acierto en el tiro y lo puede conseguir si confía en un conjunto que tiene este año en sus filas como novedad a Al Jefferson y Thaddeus Young. Tras el continuo fiasco de Roy Hibbert, Jefferson se presenta como una esperanza en el puesto de center. Eso sí, las labores defensivas tendrán que ser asumidas por Myles Turner porque el ex de Charlotte rezuma clase tanto como inoperancia en la retaguardia. Turner tiene mucho que aprender, no en vano solo tiene 20 años, pero atesora un gran potencial que será multiplicado si mantiene los pies en la tierra y se deja enseñar por sus mayores. Además de estos grandes jugadores, están otros como Monta Ellis y CJ Miles en el perímetro y Kevin Seraphin en la pintura. Que Ellis recupere el desparpajo y acierto que evidenció hace años en los Warriors supondría un salto de calidad para poder mirar más de cerca a los ‘Cavs’. Todo indica a que tiene mejores mimbres que los Raptors.

Atentos a

Más allá de las franquicias con más posibilidades de llegar lejos, hay ciertos elementos de la liga en los que tendremos que poner los ojos. Habrá que ver cómo se desenvuelven Wade (en Chicago) y Howard (en Atlanta) al aterriza en los equipos de sus ciudades natales, estar atentos a la evolución de equipos jóvenes y con proyección como Boston, Utha, Minnesota, Phoenix y Philadelphia. Los Celtics y los Jazz son ya equipos serios con un gran sistema defensivo como bandera de su solvencia. Todo lo contrario que Timberwolves, Suns y Sixers, que reúnen jugadores prometedores de mucho talento ofensivo pero que a día de hoy no pueden competir con los mejores. Será interesante ver qué depara el enésimo intento de Carmelo por liderar un equipo ganador en unos Knicks que han fichado a Derrick Rose. Los partidos de los Rockets serán fiestas de puntos con D’Antoni en el banquillo y con fichajes como Ryan Anderson, Eric Gordon y Nene Hilario rodeando a un Harden que es el paradigma de la defensa nula. Provoca curiosidad ver cómo se va a manejar Carlisle, uno de los mejores entrenadores de la liga, para seguir sobreviviendo con unos Mavericks venidos a menos en los últimos años y de si es capaz de hacer explotar a Harrison Barnes, cómo intentan volver a la senda de la victoria unos Grizzlies con Marc Gasol y Mike Conley recuperados, cómo asume su frustración Anthony Davis o cómo maneja su ‘cabecita loca’ el mejor center de la liga (DeMarcus Cousins). También veremos la versión más exagerada de superhéroe en la piel de Russell Westbrook al haberse quedado sin Durant e Ibaka. Si ya era demasiado chupón, ahora nos esperan 30 tiros por partido del base de Long Beach. Por último, hay que tener en cuenta y seguir de cerca la temporada de los Portaland Trail Blazers, que crecieron mucho en el tramo final de la pasada campaña y ahora Lillard y McCollum son un año más maduros y pueden sorprender a cualquiera secundados por Aminu, Crabbe, Evan Turner, Ezeli y Plumlee.