Por segundo año consecutivo el aumento de la inmigración ha hecho crecer en 2017 la población residente en España. El número de residentes aumentó en 132.263 personas, con lo que la población total se situó en los 46,65 millones de habitantes a 31 de diciembre, aunque el número de españoles se redujo debido fundamentalmente al saldo vegetativo negativo. Esa es una de las principales conclusiones de la Estadística de Migraciones del año 2017 que ha publicado el INE.

La población en España creció un 0,28% en 2017 con respecto al año anterior, consolidando así el crecimiento que comenzó en 2016, tras cuatro años de descenso.

El año pasado un total de 532.482 personas procedentes del extranjero establecieron su residencia en España (un 28,4% más que el año anterior), mientras que 367.878 abandonaron el país con destino al extranjero (un 12,4% más que 2016). El saldo migratorio fue positivo con 164.604 personas, lo que compensó el saldo vegetativo negativo —más defunciones que nacimientos— de 31.245 personas.

A 1 de enero de 2018, la población residente en España se situó en 46.659.302 habitantes, de los que 42,08 millones son españoles y 4,57 millones son extranjeros.

Es precisamente el aumento del número de extranjeros (152.600 personas más) el que ha hecho crecer la población residente en España, ya que el número de españoles descendió en 20.337 personas debido al saldo vegetativo (nacimientos menos defunciones) negativo (-76.365) y a un saldo migratorio también negativo (-9.627).

Del total de inmigrantes procedentes del extranjero, 78.058 personas (el 14,7% del total) tenían nacionalidad española y el resto (454.424) eran extranjeros.

Por nacionalidades, la que más ha aumentado ha sido la procedente de Venezuela (un 44,2 %), seguida de Colombia (15,7 %), Italia (8,8 %) y Marruecos (2,5 %), mientras que los mayores descensos proceden de Rumanía (-1,3 %), Reino Unido (-2,6 %) y Ecuador (-3,6 %).

Las principales nacionalidades de los inmigrantes extranjeros fueron la marroquí (39.847), la colombiana (34.210) y la venezolana (31.468) y los flujos de inmigración aumentaron en los 15 principales países de origen de extranjeros, sobre todo peruanos (un 75,2 % más), venezolanos (un 70 % más) y hondureños (un 67,4 % más).

En cuanto a la emigración, de las 367.878 personas que se marcharon al extranjero, 87.685 (un 23,8 %) eran españolas y, de estas, 54.923 habían nacido en España. El resto (280.193) eran extranjeros.

Los principales países receptores fueron Reino Unido, Francia, Estados Unidos, Alemania y Ecuador y en el caso de Ecuador, Colombia o Bolivia se trata, fundamentalmente, de población no nacida en España o de menores de 16 años.

El saldo migratorio de los españoles con el exterior durante 2017 fue de -9.627, como consecuencia de un aumento del 24,7% de la inmigración de españoles y de un descenso del 2,4% de la emigración de población española.

Por su parte, el saldo migratorio de los extranjeros fue de 174.231 personas, un saldo positivo por tercer año consecutivo. La población extranjera que inmigró desde otros países aumentó un 29% respecto a 2016, mientras que la emigración extranjera hacia otros países creció un 18%.

Además, de las 78.058 personas con nacionalidad española procedentes del extranjero establecieron su residencia en España durante 2017 y más de la mitad (45.144) habían nacido fuera de España.

La población con nacionalidad española que llegó durante 2017 procedía, principalmente, de Venezuela, Ecuador y Reino Unido y en los 15 principales países de origen de la inmigración de españoles, los flujos de inmigración aumentaron respecto al año anterior.

Aumento por comunidades

Las Comunidades con mayor aumento de población relativa fueron el pasado año Islas Baleares (1,36 %), Madrid (1,13 %) y Canarias (1,03 %).

Los mayores descensos se dieron en Castilla y León (-0,70 %), Extremadura (-0,64 %) y Asturias (-0,64 %).