Aunque tú no lo sepas

Entrevista a Luis García Montero

30 JUNIO 2016,
Luis García Montero
Luis García Montero

Es posible que hayas cantado sus poemas sin saberlo, sin saber que algunos de los versos a los que ha puesto música Serrat llevan su sello o que una de las canciones más famosas de Enrique Urquijo está inspirada en un poema suyo: “Aunque tú no lo sepas me he inventado tu nombre, me drogué con promesas y he dormido en los coches...”.

Admirador de García Lorca, sobre el que versa su último libro, amigo de Rafael Alberti, de Joaquín Sabina o de Serrat, casado con la novelista Almudena Grandes, comprometido con la política desde su juventud, militante de la izquierda, candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid por Izquierda Unida, escritor incansable, amante de la ciudad y del sentir de la calle... y, por encima de todas estas cosas, Poeta con mayúsculas.

Conocí a Luis García Montero hace unas semanas en la Cineteca del Matadero de Madrid, con motivo de la presentación de una película sobre él, que lleva por título Aunque tú no lo sepas. Dos semanas más tarde, estoy en la cocina de su casa, tomándonos un café y haciendo esta entrevista en la que hablamos de libros y de poetas, de los resultados de las últimas elecciones generales, de su mujer, de sus amigos, de su infancia y su juventud en Granada. Un poco de todo, para intentar desentrañar quien es Luis García Montero y poder acercaros al poeta que más libros vende en España, al escritor, al político, al profesor, para que a través de estas líneas podamos conocer un poco más quién es Luis.

¿En qué momento te das cuenta de que tu camino es la poesía y que a eso es a lo que quieres dedicarte?

Es un descubrimiento que se va haciendo poco a poco que no depende de una decisión definitiva. Se van mezclando cosas por azar que al final son las que te van convirtiendo en poeta. Por ejemplo mi padre tenía la costumbre de leer poemas en alto en casa, tenía una biblioteca y ayuda crecer entre libros. Después tuve la suerte de encontrar en el Colegio de los Escolapios donde estudié en Granada un profesor que nos puso discos de Joan Manuel Serrat, entonces un joven cantautor que musicó los poemas de Antonio Machado. En la última parte del colegio tuve la suerte de que otro profesor me pusiera en contacto con poetas que entonces significaban la lucha contra el franquismo que estaba agotándose en España, como Blas de Otero, y ya en la universidad entre en un ambiente donde la poesía tenía un protagonismo relevante y participé en la creación de una revista dedicada a la poesía y todo eso fue consolidando la vocación que ya tenía. Me presenté al premio Federico García Lorca, que entonces se daba para estudiantes y tuve la suerte de que me lo concedieran en el año 79 y el premio conllevaba la publicación del libro y así me vi ya con un libro en el escaparate y ahí supe que estaba dedicado a la poesía.

¿Pero de pequeño qué querías ser?

Pues, como todos los niños, supongo que futbolista o cualquier cosa así, pero también desde muy pequeño pensé que quería ser escritor y empezaba a llenar a cuadernos, pero claro una cosa es un sueño infantil y otra ya sentirte involucrado en la literatura.

¿Y de mayor?

Pues mira, me gusta el sentido de esa pregunta porque cuando uno empieza a decir quiero ser escritor uno piensa en la inmortalidad, el día que yo me muera qué dirán los periódicos, que dirán los manuales de texto de mi, qué dirá la posteridad de mi y según vas cumpliendo años empieza a traerte sin cuidado lo que diga el futuro de ti. Yo ahora cuando escribo un poema, más que en el futuro es quiénes pienso es en mis viejos amigos que ya no están. Por ejemplo que me diría Rafael Alberti o Ángel González de este poema, de manera que de mayor todas las vidas coherentes terminan en la infancia y a mi me gustaría de mayor sentir que he sido coherente con el muchacho que empezó dedicándose a esto.

Te he oído decir en alguna ocasión que lo que esperas es simplemente no defraudar al adolescente que fuiste.

Así es, a mi me parece que la coherencia en la vida tiene que ver con eso. Vivimos en una sociedad en la que la idea de triunfo se suele confundir con la acumulación rápida de dinero como la fama y para mi el éxito en la vida tiene mas que ver con la realización de la persona y eso tiene que ver con la coherencia del niño que uno fue. Me marcó mucho el libro de una pedagoga americana, Marta Iurwaum, que se llama “Sin fines de lucro, por qué las humanidades son necesarias para la democracia” y ella estudiaba los planes de estudio de las Instituciones europea y norteamericanas y relacionaba la crisis que hemos vivido con una educación dónde las humanidades prácticamente había desaparecido y donde se vendía una idea de éxito que tenía que ver con la acumulación fácil de dinero. Una cosa es tener trabajo y otra es tener un oficio. Uno tiene un trabajo que es imprescindible para pagar las facturas a fin de mes pero mucha gente trabaja en lo que no le gusta y para mi el oficio tiene que ver con la vocación de poder dedicarte a lo que uno quiere y que va definiendo su identidad en la vida. El que además de trabajo tiene oficio puede desarrollarse en su vocación como persona.

Dices que cuando escribes tus poemas piensas ahora en la gente que ya no está. Fuiste amigo de Alberti, ¿qué pensará?

Tuve la suerte de que él que era un poeta mayor y muy consagrado tuviese una idea de la vida que le permitiese hacerse amigo de los poetas jóvenes. Alberti tenía en su memoria la sombra de Federico García Lorca, ellos fueron amigos y él había contado que quedaron en que él aguna vez fuese a visitarlo a Granada pero llegó la Guerra Civil y la muerte de Lorca y no pudo. Escribió incluso en el exilio en los años 50 poemas que después musicó el cantautor Paco Ibañez “La Balada del que nunca fue a Granada”. Cuando volvió del exilio ya con la democracia volvió a Granada, y yo tuve la suerte porque era un poeta joven que estaba empezando de establecer una relación estrecha con él y me enseñó muchas cosas en la vida. Me enseñó a ser un poeta poco sectario. Y esa mirada abierta a la poesía me educó, otra cosa que me enseño fue una lección para la vida, aprender a respetar a los jóvenes y no interesarse sólo por aquel que sigue tu camino y se parece a ti. Rafael fue muy genereso en ese sentido. Mi tesis doctoral la hice sobre las vanguardias poéticas de Rafael Alberti y eso consolidó nuestra relación. Recuerdo que cuando quedaba con él para hacerle una entrevista sobre el tema académico decía: “déjate de tonterías y vamos a tomarnos una copa, va a venir una profesora muy guapa, a ver quien se la liga, si yo con mi fama o tu con tu juventud” (risas)

Entre tus amigos más recientes Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat.. ¿Cómo surge esa amistad, dónde os conocisteis?

En mi educación sentimental los cantautores han tenido mucha importancia, ellos han hecho un servicio muy grande para la poesía, acercándola a la gente. La editorial Visor, con la que tenga mucha relación, empezó a publicar los libros de poemas de Bob Dilan, de Leonar Cohen y aquí en España los libros de Joaquín Sabina y otros cantautores. A Serrat lo conocí porque tuve la suerte de que un día él leyera un libro mío “Habitaciones Separadas” y quisiera ponerle música a una canción : Canción de Brujería, que él la llamó Señor de la noche y a partir de ahí establecimos amistad. Con Joaquín Sabina, nos unió Granada. Él no es de Granada, pero estudió allí la carrera. Un poco antes de que yo entrase en la universidad él tuvo que irse de España huyendo del franquismo y se fue a vivir a Londres. Cuando volvió a España en su antigua pandilla de amigos de Granada estaba ya yo, y ahí lo conocí en las noches de bares de Granada, como a Enrique Morente, el cantaor de flamenco con el que también tuve una gran amistad. El trabajo del poeta es muy matizado pero hay momentos donde la poesía se va separando de la vida cotidiana y huele a cerrado, épocas muy culteranas donde parece que los poetas solo escriben para poetas, entonces la mejor manera de que entre aire fresco es abriendo las ventanas para que entre la canción y le devuelva a la poesía la cercaní a al realidad, a la gente, a la calle y eso es lo que a mi me ha hecho estar en contacto con los cantautores.

Hablando de música y cantautores, hay mucha gente que lo sabe pero también habrá gente que no lo sepa que la famosa canción Aunque tú no lo sepas parte de un poema tuyo del libro Habitaciones Separadas.

Yo le tengo mucho cariño y admiración a Kike González. Es un cantautor más joven que Sabina y Serrat. Kike estaba leyendo este libro mío que mencionas cuando Enrique Urquijo le pidió que hiciera una canción y Kike le dijo "creo que este poema de Luis me va a dar pie para hacer la canción", e hizo una versión del poema que Los Secretos grabaron y la cantan los dos. He tenido mucha suerte con ese poema porque después lo llevaron al cine y lo cantan en el largometraje Tengo Ganas de Ti, una historia de amor adolescente y ahora Charli Arnáiz y Alberto Ortega, dos directores jóvenes, han hecho una película que quiere hacer una reivindicación de la poesía y bajo ese título el hilo conductor es ese mismo poema.

Este año una película documental sobre ti, tu infancia y tu obra poética. ¿Qué pasa que se han puesto de moda los poetas?

La moda de la poesía es una moda humilde. Yo que me relaciono con estrellas del rock como Miguel Ríos o cantautores como Kike, Joan Manuel, Ismael Serrano o Joaquín..yo soy consciente como dice el maestro de la poesía española Francisco Brines, que hay géneros que tienen público y que los poetas lo que tenemos es lectores. Tenemos que ir ampliando cada vez más el número de lectores pero yo sé que nunca el público de la poesía, aunque nos pongamos de moda, va a ser comparable al de la gente que sigue la música, pero dentro de eso sí hay momentos en que la poesía conecta con la sentimentalidad y las ilusiones de la gente y estamos viviendo ahora un momento en el que la poesía vuelve a tener significación en la cultura cotidiana.

Cuando te propusieron hacer una película sobre tu vida, ¿qué pensaste.. donde vas estos dos locos?

En primer lugar tuve tranquilidad porque si hacen una película sobre la poesía no hay nada oscuro que no se pueda contar. Así que sentí gratitud y confianza en ellos y se movieron mucho y encontraron producción y ayuda en TVE y en Canal Sur y a lo largo de casi 3 años el resultado es esta película de la que estoy enormemente agradecido.

Lorca al escoger sus libros estaba negociando con su propia identidad

Tu último libro Un Lector llamado Federico, acaba de publicarse hace escasamente un mes, va sobre los libros que leyó Federico García Lorca.

Con Lorca siento una estrecha relación porque yo nací en Granada y para mi crecer fue buscar la ciudad que había quedado arruinada, tapada por la muerte de Federico y lo que eso significaba, por lo que siempre he tenido una deuda sentimental con Federico García Lorca. Pensé hacer un ensayo desde un punto de vista que no se había tratado, y eso que de Lorca se ha escrito mucho de todo. Lo que he querido hacer es una biografía de García Lorca desde el punto de vista de los libros que él fue leyendo. Con qué libros se formó, desde que su madre le leía en alto las obras de Víctor Hugo hasta que fue creando su mundo de Andalucía especial con la ayuda de músicos como Manuel de Falla. Las lecturas permiten hacer una mirada que no tienen sólo que ver con el trato erudito, porque como cualquier persona cuando Lorca escogía libros estaba negociando con su propia identidad, por ejemplo con su homosexualidad. Uno se cansa de cuando se habla de la homosexualidad de Federico que esté la gente como en una revista rosa buscando con quién tuvo relaciones. A mi me emociona como él de pronto en un diálogo de Platón cuando descubría a algún filósofo griego al que le gustaban los efebos como él se sentía de alguna forma legitimado y podía afirmarse frente a la represiòn de la sociedad en la que vivía y mas que como un criminal como una persona que podía tener un deseo parecido a Platón o como buscó por ejemplo a Oscar Wilde y como leyó e interpretó La Balada de la cárcel de Reading cuando Wilde acabó en la cárcel por su relación con el jovencito Alfred Douglas. Permite ver también su relación con la política porque le interesan de pronto los libros que hablan de la gente que está al margen de la sociedad o que está perseguida o libros que tienen que ver con el Secreto. Cuando Lorca lee el simbolismo y lee a Hipsen o a Juan Ramón Jiménez subraya frases que tienen que ver con la importancia del secreto incluso con el poder de escribir diciendo sin decir, cómo se pueden decir las cosas sin que la gente descubra tu secreto. Esas lecturas me han ayudado a descubrir como fue configurando García Lorca su propia identidad y como se las arregló para sentirse poeta y persona.

Tú que has leído tanto de Lorca, de sus poemas, ¿con cual te quedarías?

Es difícil, depende un poco del momento que estés viviendo. Por ejemplo en mi juventud me hice muy partidario de “Poeta en Nueva York” entre otras cosas porque el franquismo estaba intentando utilizar la parte folclórica de Lorca para convertirlo en un poeta de tablao e integrarlo en la cultura folclórica del Régimen y entonces como rechazo, me fui al Lorca más vanguardista, más socialista y realmente es que “Poeta en Nueva York” es uno de los grandes libros de la poesía del siglo XX. Pero también reivindico “El Romancero Gitano”. Si me preguntas con qué me quedaría pues o bien con algún poema de “Poeta en Nueva York” o bien con algún poema de su último libro que quedó inédito a su muerte, y que se titula “El Diván del Tamariz”

Y aparte de leer a Lorca, ¿qué libros lee Luis García Montero?

Soy profesor de literatura y para prepararme las clases tengo que releer. Este año he releído a Valle Inclán, a Bodeleaire, a Eliot. Y por otra parte me gusta estar al día de lo que se va publicando tanto en poesía como en novela.

Habrás leído Modelos de mujer, Malena es un nombre de tango... noblesse oblige (risas)

Sí claro, imagínate Modelos de mujer la leí antes de que se publicara, Malena es un nombre de tango ya publicada. Almudena y yo vivimos juntos desde el año 1994 y Malena se había publicado ese año pero antes de que empezásemos a salir. Pero desde que vivimos juntos, nos pedimos opinión crítica y antes de mandarlo a la editorial nos pasamos los originales y en ese sentido la sinceridad está bien para opinar sinceramente sin miedo, sin que el otro se enfade.

Cambiando de tema. ¿Cómo acaba un poeta presentándose a la presidencia de la Comunidad de Madrid por un partido político, en tu caso IU?. Porque así a primera vista la poesía y la política están bastante alejadas, quizá por la imagen que tenemos de muchos políticos.

Pues sí, la política suele estar alejada de la poesía. Esa imagen que tenemos en un alto tanto por ciento corresponde a la realidad. La política se puede convertir en sectarismo, en soberbia, en gente que da codazos para hundir incluso al compañero, suele haber mucha guerra sucia en la política. Lo que ocurre es que la política es uno de los inventos más nobles que hemos hecho los seres humanos para poder convivir en paz, y uno no puede caer en el descrédito de la política. Antonio Machado, uno de mis maestros, decía: “Quien te dice no te metas en política está pensando hacer la política sin ti” y eso de despreciar la política a veces se utiliza para tener a la gente en sus casas y que así haya poderes que tengan las manos libre para hacer. Es verdad que la política está lejos de la poesía, pero la poesía en cuanto quiere meditar de la condición humana y sobre la realidad se encuentra con la parte noble de la política y la organización de unos valores y una convivencia pacífica.

Fue una idea que te rondaba la cabeza, te lo propusieron, ¿cómo surgió el presentarse a la Presidencia por la Comunidad?

Tengo relación con la política desde que entré en la Universidad de Granada al final del franquismo y desde entonces he mantenido relación con la política. De hecho yo fui uno de los fundadores de Izquierda Unida en el año 1986. En Madrid se estaba viviendo un momento muy difícil, desde IU había muchas peleas internas y había una situación de desaparición porque habían surgido fuerzas nuevas que estaban ocupando el lugar de Izquierda Unida, entonces unos compañeros me propusieron por qué no daba el paso para presentarme y yo dije que sí pensando que era posible el salvar la división interna, intentando que el que se presentara en este caso no fuese un político profesional sino alguien relacionado con la política pero que tuviera su vida en otra actividad, que no necesitara de la política para tener un sueldo a final de mes. Y por eso di el paso, pero no me quedan ganas de volver a hacer algo así, porque para dar ese tipo de paso hay que tener unas relaciones sentimentales muy fuertes con lo que haces y sentirte muy partidario y muy implicado en el proyecto y en mi caso yo he tenido una doble experiencia. Por una parte el partido al que yo apoyaba está desaparecido en la práctica, aunque haya gente que no lo quiera reconocer, al ser absorbido por Podemos y por otra parte he tenido la experiencia de que ahora hay que ayudar a los jóvenes a regenerar la política española, los viejos hemos llegado con demasiadas peleas y demasiados rencores. Le deseo lo mejor a la nueva formación que ha salido pero yo ya no tengo ni complicidad sentimental ni complicidad cronológica.

Acabamos de pasar una segundas Elecciones Generales, ¿cómo valoras el resultado?

Me llama la atención la poca factura que ha pagado el Partido Popular ante tanta corrupción, es algo que me deprime y no se entiende como en lugares como Madrid o Valencia no ha pagado una mayor factura. En cuanto a IU-Podemos había muchas expectativas por las encuestas y ha habido un poco de desencanto por el resultado que no ha sido todo lo positivo que se esperaba. Pero que un partido a la izquierda del Partido Socialista tenga 71 diputados no está mal y debería abrir un camino hacia adelante. El PSOE ha tenido el resultado más bajo de su historia pero no ha caído empicado, que también era lo que pronosticaban las encuestas. Creo que el PSOE debería acercarse a una política social demócrata de izquierdas y no aceptar un bipartidismo. Yo espero que se genere un concepto de virtud pública y que la izquierda abra un camino. Nunca debe haber renuncia a seguir defendiendo los valores de la democracia española.

Y el panorama del País, ¿cómo lo ves?

Yo no estoy nada de acuerdo con la política que ha desarrollado el Partido Popular en los últimos 4 años. Me parece que ha habido un deterioro serio de las libertades, un deterioro serio del mercado de trabajo y de la economía. Las encuestas que daba Cáritas indican que estamos superando el umbral de la pobreza, que ahora hay un 22% de la población española en situación de pobreza. Los sindicatos denunciaban que se firman contratos laborales por 8 horas, ya ni siquiera es que te contraten por un mes, la incertidumbre en el mercado laboral es tremenda y por tanto la incertidumbre de futuro también. Con un trabajo tan deteriorado cómo se van a mantener los servicios sociales, las pensiones...Con este panorama a mi me parece que la política económica de este Gobierno, por mucho que haya ido de profesional de la economía, el no haber utilizado el dinero público para avivar la economía ha sido un gravísimo error y los recortes también un grave error.

La imaginación y la poesía son ajustes de cuentas con la realidad

Volviendo a un tema más amable, retomemos la poesía. Si yo te hablo de la Canción del Pirata de Espronceda, ¿qué recuerdos te trae?

Es uno de los poemas preferidos de mi padre. En casa había una antología titulada Las mil mejores poesías de la Lengua Castellana y eran poemas clásicos con su planteamiento su nudo y su desenlace y que me sirvieron, en la voz de mi padre, de novela de aventuras. Ahí entré en el relato y descubrí que la poesía no es un ejercicio para reunir palabras bonitas, sino que es un ejercicio que convoca a la razón y a los sentimientos para establecer un proceso íntimo de conocimientos. Con La Canción del Pirata yo me descubrí de muy jovencito meditando en la rebeldía, identificando el mar con la libertad, porque no estaba de acuerdo con las leyes establecidas. Otro poema de mi padre era “El Expreso” de Campoamor en el que al final siempre moría ella y ahí me descubrí pensando en la muerte y en el amor y de hecho de lo primero que yo escribí fue un final distinto para ese libro porque me cansé de que muriera ella. Descubrí también que la imaginación y la poesía son ajustes de cuentas con la realidad. El poder maginar alternativas a la realidad para cambiar esa parte de la realidad que nos resulta hostil.

Uno de tus poemas más famosos y también uno de los que ha creado más discordia porque uno de sus versos decía: “Tú me llamas amor...yo cojo un taxi”. ¿Qué no se entendió de este poema?

Guerras raras de poetas, un crítico literario al que yo admiro mucho, José Carlos Mainer, puso ese verso como ejemplo de endecasílabo moderno, como las once sílabas de Garcilaso, que es un verso clásico, de pronto se adaptaba al mundo moderno en el que ya entran en la poesía los teléfonos, los taxis y las nuevas comunicaciones. Pero a gente que no estaba muy de acuerdo con el intento que hacíamos nosotros de acercar la poesía a la realidad y a la vida cotidiana, pues les sentó mal, algo un poco raro de entender porque en todas las épocas la poesía ha hablado de realidad y ha estado en contacto con la vida cotidiana. Lo que no tiene sentido es escribir en el siglo XXI de la vida cotidiana de Garcilaso o de Manrique.

Quizá lo del taxi descolocó un poco pero es un poema muy romántico, que continúa: “y cruzo febrero interminable por verte”.

Sí, muchas veces las polémicas nacen de la más estricta superficialidad, porque quien escribió en contra de ese verso ni siquiera se molestó en leer el poema entero o de buscar el libro en el que estaba.

Acaba de salir tu libro. ¿Estás ya pensando en el próximo o la mente necesita reflexionar y relajarse al estilo que decía Juan Ramón Jiménez que hay que apartarse de la poesía para volver a verla en su esencia? Distanciarse de la poesía para ver la poesía.

Los poetas tenemos la necesidad de no traicionarnos y de no repetirnos y esa es una necesidad que va convirtiéndose en algo serio conforme van pasando los años porque cuando uno empieza lo que quiere es buscar su propio mundo, su manera de decir y la urgencia es una virtud, pero cuando una ya lleva más de 35 años publicando libros de poesía la verdadera virtud es la paciencia porque el peligro está en la repetición. Irse a poemas que han tenido mucho éxito y repetir esa idea supone acabar escribiendo con recetario, sabiendo lo que los demás esperan de uno y lo que puede ser el éxito fácil. No se puede innovar por innovar pero aquí la lentitud es muy importante. Tienes que sentir realmente la verdad de lo que escribes pero sentir la verdad pero sin repetir lo que ya dijiste. Yo tengo cercano un libro que salió este año “Balada en la muerte de la poesía” y lo siguiente que quiero hacer es dejarme tiempo para que vaya depurando el poema nuevo. Como de mi parte académica acabo de publicar este ensayo de Federico García Lorca como lector, te adelanto que ahora seguramente lo que me ponga a escribir sea una novela para darle tiempo al poeta a regenerarse. Distanciarse de la poesía para ver la poesía.

Y así hablando de Lorca, y de Juan Ramón Jiménez, damos por finalizada esta entrevista, damos un último sorbo al café, su hijo nos hace una foto, le hago a modo de despedida una carantoña a su gato que ha sido oyente en primera fila de esta conversación y me despido de Luis con esa sensación de calma que te transmite hablar con un poeta.