El joven flamenco sostuvo con fuerza el diploma que las autoridades de la Facultad de Medicina de la Universidad de Padua, para ese momento, la más renombrada institución de educación médica en Europa, le entregaban mediante el cual se le declaraba doctor en medicina. Había aprobado un exigente examen, graduándose magna cum laude, y pensó en lo satisfecho que debería sentirse su padre, igualmente médico y apotecario (farmacéutico), y por supuesto, su abuelo, también médico, de haber estado con vida en ese momento. La fecha de esa ocasión tan estelar correspondía al cinco de diciembre de 1537.

Tenía 23 años, pues había nacido el 31 de diciembre de 1514 en Bruselas, Bélgica, en plena vigencia del Sacro Imperio Romano, al cual habían servido con probidad y eficiencia tanto el padre como el abuelo. Recordó su infancia exenta de apuros económicos y los deseos de seguir la tradición familiar apenas entró en la adolescencia. Primero estudió educación básica en la estricta Universidad de Lovaina, la principal entidad educativa de su propio país. Allí aprendió griego, latín, árabe y hebreo. Luego, al cumplir 19 años, provisto de una espléndida ayuda familiar, encaminó sus pasos hacia la Universidad de París para iniciar los estudios de medicina. Allí entre otras materias, estudió y le interesó la anatomía. Fue discípulo de Gunther von Andernach y, sobre todo, del renombrado profesor Sylvius, seguidor de Galeno, por lo cual no practicaba la disección en cadáveres humanos, bastándole lo que decían los libros del gran médico romano. Pero recordó, esgrimiendo una sonrisa semiburlona, cómo, ante su insistencia, el maestro anatomista Sylvius le dejó disecar en cadáveres (Bacarat, J. A.). También en esa misma época estudiaba huesos humanos, obtenidos del Cementerio de los Inocentes, percibiendo desde muy joven, lo muy errado que estaba lo escrito por Galeno.

Sin embargo, poco tiempo antes de lograr el grado de bachiller en medicina, tuvo que abandonar los estudios debido a que el Imperio Romano (Carlos V) había declarado la guerra a Francia (Francisco I) y sería considerado como una persona hostil. Por su mente pasó fugazmente el recuerdo de su apresurada despedida de la Universidad de París y el retorno a su lar nativo. En su conocida Universidad de Lovaina, estuvo dos años y logró terminar una tesis para obtener así, su primer título en medicina. Allí publicó su primera obra, en la cual comparaba la terapéutica galénica, con la árabe (Rhazés) Tuvo tiempo, además, en demostrar su novedoso conocimiento de la anatomía, realizando disecciones públicas, que llamaron mucho la atención. También, armó un esqueleto completo con el cadáver de un delincuente sentenciado a muerte. De esta manera, ya se había convertido en un experto conocedor de la anatomía humana.

Luego marchó a Italia y su primera parada fue en Venecia, en donde conoció al que, tiempo después, sería su magnífico colaborador, el pintor Jan Stefan Calcar, con quien haría las magníficas ilustraciones del libro que inmortalizaría a Vesalio.

Poco tiempo después, llegó a la Universidad de Padua, en donde, como se dijo al principio de este aparte, Andries van Wessel, su verdadero nombre flamenco, o bien Andreas Vesalius por la forma latinizada como mejor se le conoció en la época de su tiempo, o mejor, Andrés Vesalio, en nuestra lengua castellana, recibió con honores su título de doctor en medicina.

Su entrada a la fama

Una prueba de su gran saber, cuando apenas tenía 23 años, la demuestra el hecho de que un día después de obtener su título fue nombrado profesor de cirugía por la misma universidad en que se había graduado. De inmediato, comenzó a dar clases a los estudiantes, de anatomía y cirugía. Al poco tiempo, llamó la atención del profesorado y, en especial, de los estudiantes que, muy entusiasmados, veían como el novel profesor, en vez de repetir los textos de Galeno, él mismo, realizaba disecciones en cadáveres, explicando así, en forma directa y más sencillamente, la anatomía. El material para realizar ese trabajo se simplificó dado que el juez de la corte criminal de Padua empezó a enviarle los cadáveres de los ajusticiados (Historia de la Medicina). Por otra parte, la disección se complementaba con dibujos muy bien realizados y de extraordinaria belleza, que ampliaban así, la enseñanza a los estudiantes. Este proceder rompía con todos los moldes preexistentes. Pero este cambio revolucionario, que desechaba la tradición hipocrática y galénica, no iba a ser aceptado gratuitamente y más bien despertaría una seria y agresiva oposición.

Basándose en esos trabajos pioneros, publicó el texto Tabulae Anatomicae Sex en el cual, las tres primeras láminas de huesos fueron pintadas por Calcar y las tres viscerales (hígado, porta y genitales, hígado y cava, corazón y aorta) lo fueron por el propio Vesalio (Fresquet, J. L.). Sus siguientes obras fueron un manual de disección para estudiantes, seguido por una descripción de su hallazgo de la vena ácigos mayor y su desembocadura en la vena cava superior. En Una carta para la sangría, enseña cuál vena y dónde debe ser seccionada para para realizar de mejor forma la sangría (Bacarat, J. A.). Luego, correspondió a un encargo que le hizo una reputada casa editorial de Venecia, con el fin de revisar la edición de una serie de publicaciones anatómicas escritas por Galeno. Todavía en este momento de la vida de Vesalio, no rompía totalmente con las ideas del eminente médico romano.

Su rompimiento definitivo con la tradición médica ocurre cuando realiza más disecciones y, al conocer en profundidad la obra de Galeno, se da cuenta de los múltiples errores que se hayan en dichos trabajos, realizados por lo regular en monos de África del norte o en otros animales. Decide entonces escribir un nuevo tratado de anatomía, que finaliza en el año 1542, cuando aún no cumplía los 28 años. Esta monumental obra se publica al año siguiente y decide darle el nombre De humani corporis fabrica, Fue dedicada a Carlos V y casi al mismo tiempo, concluye y publica El Epitome, que es un resumen del anterior libro dirigido a los estudiantes. En esta ocasión, lo dedica al hijo de Carlos V, y posteriormente sucesor de él, Felipe II.

La publicación de la «fábrica» suscitó un revuelo increíble en el mundo académico, la mayoría del cual se negaba a aceptar la nueva verdad anatómica. Muy fuertes y agresivos fueron ciertos señalamientos de ese grupo. En especial se señala a su antiguo profesor en París, Jacobus Sylvius, quién lo trató de desvergonzado, impío, calumniador, entre otros horrendos calificativos, que hablan mal del viejo profesor parisino, que no pudo admitir la grandeza de Vesalio ni su propia gran equivocación.

Hasta cierto punto de manera sorpresiva, en plena gloria, a una temprana edad —apenas 29 años— Vesalio decide abandonar la universidad de Padua y la vida académica. Antes recibe los tacos de madera tallados con las ilustraciones de su obra magna, hechos en Venecia, que lastimosamente se perdieron en una ciudad alemana, a consecuencia de los bombardeos aéreos durante la Segunda Guerra Mundial. Realiza un periplo por varias ciudades europeas haciendo disecciones públicas, entre ellas una en Pisa, invitado por Cósimo de Medici, dándose el caso de que el anfiteatro que había sido construido especialmente para la clase de anatomía que iba a dar Vesalio, se derrumbó debido a la enorme cantidad de asistentes( Bacarat, J. A.).

Vuelve en 1544 a Bruselas en donde se casó con Anne van Hamme. El matrimonio solo tuvo una hija. Ese mismo año fallece su padre, que le deja una buena herencia, entre la que figura una casa en la capital de Bélgica. Es llamado por el emperador Carlos V para que entre a su servicio como médico real. Publicó algunos pocos trabajos, pero se dedicó por entero al mismo trabajo que había tenido su padre y abuelo. No está muy clara la razón por la que abandonó la fama académica a muy temprana edad. Puede ser que no soportara las diatribas e insultos que recibió con la publicación de sus revolucionarios trabajos, o quizás pudo más la tradición familiar y, en el fondo de su ser, anhelaba ser un médico de la corte.

Se traslada a Madrid tras la abdicación de Carlos V y, luego del cambio de la corte de Bruselas a España, entra al servicio de Felipe II. Atiende como médico a reyes, príncipes y embajadores. Está en la cumbre de su gloria, pero no está satisfecho del todo en Madrid. Tiene enemigos entre algunos médicos de cierta fama, pero también hay otros que lo defienden acérrimamente. Parece ser que añora la actividad profesoral y desea volver a Padua. Sabe que su discípulo Falopio ha fallecido y le ofrecen su cátedra. Decide entonces abandonar Madrid. Envía su familia a Bruselas y él emprende un viaje de peregrinación a Tierra Santa. El motivo no se conoce bien. Existen varias hipótesis, pero ninguna es definitoria. Al regreso, la nave sufrió desperfectos como consecuencia de un huracán y encalló en la isla de Zante o Zaghynthos. Vesalio sobrevivió al naufragio, pero al poco tiempo, enfermó en la isla y murió en 1564 a la edad de cincuenta años.

Colofón

Andrés Vesalio, con muy justa razón es considerado el padre de la anatomía. Fue un médico renacentista que tuvo la gloria de que, entre todas las disciplinas de la medicina, llevó a la anatomía a ser la primera en lograr la independencia del galenismo tradicional. Fue un cometa que antes de cumplir los treinta años, había revolucionado la enseñanza de la medicina, debilitando la enseñanza medieval, basada en los clásicos griegos, romanos y árabes. Coincidió con el principio del Renacimiento, que iba a dar un vuelco trascendental al conocimiento.

Entre los famosos epónimos que llevan el nombre de Vesalio están:

  • El agujero de Vesalio.
  • La vena de Vesalio.
  • Ligamento de Vesalio.

Notas

Bacarat, J. A. (2014). Editorial. Andrés Vesalio (1514-1564). El genio meteórico. Medicina (Buenos Aires). 74: 333-336.
Biografías Científicos. Andreas van Wessel. Andrés Vesalio.
Fresquet, J. L. (2004). Andrés Vesalio. Instituto de Historia de la Ciencia y Documentación (Universidad de Valencia-CSIC). Agosto.
Historia de la medicina. Andrés Vesalio (1514-1564).