Ser o creerse un auténtico demócrata, y desde esa perspectiva criticar a medio mundo, es algo que realiza la mayoría de las personas. Es un argumento recurrente. Lo dicen con una seriedad y desparpajo, admirable. Ni se arrugan. Ese discurso, panfletario, demagogo, se escucha tanto en los machos y en las machas de todos los sectores. Como suelen decir las abuelitas, «la caridad comienza por casa». También se podría usar el de, «en casa de herrero cuchillo de palo».

La pregunta del millón que cada uno debería hacerse mirándose en el espejo de su intimidad. Ahí donde el Photoshop no hace milagros, ese espejito que nos desenmascara tal como somos, que no se traga mentiras, y nos enfrenta al ser auténtico, a ese que normalmente no coincide con el que se expresa en público.

Es muy fácil desvelar el falso discurso del personaje autoproclamado demócrata. Basta realizar dos simples preguntas, que nadie se las hace y menos a un adversario. De esta forma no nos incomodamos y todo sigue tal cual. Nadie pisa callos, y tampoco se los pisan. O sea, actuamos políticamente correctos. Todos siguen siendo reyes y dueños de la verdad. Hagan entonces el siguiente ejercicio, pregúntense y luego seguimos hablando: ¿Cuantos de ustedes están casados o emparejados con alguien que tiene una postura política antagónica? Y, ¿Cuantos de ustedes están casados o emparejados con alguien que profesa una religión, y tú eres ateo? Seguramente dirán como Condorito. ¡Exijo una explicación y plop! Naturalmente están pensando decirme ¿y Bosnia? No tengo la más mínima duda, que, la gran mayoría de los lectores quedaron marcando ocupado. Pero no es mi caso, con mi mujer llevamos veintitrés felices años, conviviendo, nuestras antagónicas diferencias políticas y para más remate, ella es católica, y yo soy el monseñor de los ateos.

Este ejemplo es tan simple y gráfico, tan contundente, y tan lógico para describir como está ordenada nuestra convivencia, que nadie se lo pregunta y menos cuestiona. Los políticos deberían enmudecer. Esta realidad nos induce a enfrentarnos diariamente contra el muro de la verdad, de los prejuicios, de los supuestos o exigencias, que cada uno tiene asumida. Vivimos en un vacío porque no conocemos a los otros y no nos conocemos nosotros.

Si miramos por ejemplo cómo funciona el mundo privado, vemos claramente que domina en ellos el sesgo familiar, el de los amiguis de los colegios elitistas, de los colegas egresados de las mismas dos o tres universidades. En definitiva, son un círculo muy cerrado de la misma clase social, por tanto, también político y religioso. En lo público, el poder lo concentran los partidos políticos, ahí aparecen en este baile los militantes con sus hijos y cercanos de confianza. Hacen carrera estrujando el sistema. Todos con el bello discurso del servicio público. En ambos casos domina el factor del metro cuadrado. Esta añeja y triste realidad acontece frente a las narices del ciudadano de a pie, que miran a través de la televisión como su vida transcurre y nada sustancial cambia. Pero ese ciudadano, a quien muchos consideran ignorante, que no sabe nada, tiene muy claro que su verdadero ADN, aquel que lo castiga y margina, no es otro que la falta de oportunidades. La falta de una mejor educación, un sistema de salud de calidad a su alcance, una pensión que suena más a prisión. Ellos saben que su auténtico ADN está definitivamente configurado por el entorno social que habita. La marginalidad a la que ha sido condenado por generaciones está infectada de peligros como la droga, el desempleo, y la delincuencia.

Este triste panorama representa un gran desafío para quienes nos dedicamos a la cultura y el arte como oficio. Esta realidad debería ser motivo suficiente para abrir nuestras mentes e intentar ser libres de verdad. Libres de dogmas políticos, religiosos, libres de verdades absolutas. Resulta curioso y difícil de comprender el sectarismo político tan de moda, sectarismo donde no se respeta y menos tolera la diversidad de opinión. Sin embargo, hemos asumido algo que podría resultar más complejo de asimilar que es el tema de la diversidad sexual. Hoy felizmente ha dejado de ser un conflicto mayor en gran parte de las sociedades, pero lo paradojal, es que la diversidad de pensamiento, que es algo lógico y natural en el ser humano, sea un tema no resuelto. Somos cerca de ocho mil millones de habitantes en el planeta, por consecuencia, somos esa misma cantidad de pensamientos diversos.

Hoy vivimos en un mundo dominado por un mismo sistema de neoliberalismo capitalista de mercado desregulado, sin control suficiente, como acotaba mi querido amigo Armando Uribe, a lo que yo le sumaría, deliberadamente desregulado. En Chile se permite, por ejemplo, que cada año se titulen 5.000 abogados. Cabe hacerse entonces la pregunta ¿Cuántos llamados artistas, estas verdaderas fábricas de chorizo, producen por año?

¿Cuántos hacedores de películas, pero no de cine, cuantos escritores de libros, pero no de literatura y menos de poesía, cuántos pintores de telas, pero no de obras artísticas realmente son lanzados al mercado laboral en un país donde la cultura es un manoseado eslogan?

Me parece que en un país donde existen tantas carencias de las que podríamos considerar básicas, no me parece correcto que con dineros del estado se financien festivales competitivos, de cualquier ámbito cultural. Eventos, donde gana uno y todo el resto pierde. Que financien enormes delegaciones a festivales de cine en Europa en busca del éxito, donde solo ganan ellos, pero la gente en nuestro país con suerte ve esas producciones.

Todos conocemos las recetas que los actuales zoofestivales de Europa, otrora zoológicos humanos, suelen premiar. Conocemos esos ingredientes y si no lo sabía, tome nota: dos gramos de miseria social, cuatro porciones de golpes de estado, tres cucharadas de sangre fría derramada, y para darle el toque final, a su gusto y discreción, tres porciones de degradación y corrupción humana. Por último, la guinda de la torta, frutos humanos víctimas de la estación. Estos son los condimentos necesarios de la receta perfecta para una cena de gala que será aplaudida de pie durante los Goya, en Cannes, Berlín, San Sebastián, por cierto, también en los Oscar. Los españoles y su Goya son tan democráticos, tan dignos representantes del mundo globalizado, que crearon dos Goyas, uno para ellos, del primer mundo y otro para nosotros, los del tercer mundo.

Ese mundo cultural español sabe que cuenta con quinientos millones de hispanoparlantes en nuestro continente como público cautivo, y basan su éxito en gran medida recogiendo frutos de este territorio. Lo que vulgarmente se llama Hacerse la América. ¿Cuál es la razón para que nosotros, ciudadanos de este continente, no veamos y aprovechemos ese enorme potencial, ese enorme nicho de 500 millones de hermanos vecinos? La realidad nos indica que no hemos sido capaces de crear esos vínculos. Por el contrario, estamos dominados por la rivalidad, la competencia, realidad que impide pueda surgir un espíritu colaborativo, colectivo, y finalmente, un movimiento de vanguardia artística, donde nos validemos y aprovechemos ese enorme nicho que somos.

Como gente del arte y la cultura en el continente, deberíamos dejar de perseguir los Oscar como objetivo primordial, ya que eso claramente muestra nuestra insensibilidad y nuestro egocentrismo en vez de luchar unidos por crear un movimiento cultural a nivel del continente que -por ejemplo- proteste por la masacre de niños e inocentes en el Medio Oriente. Creo que esa acción sería más consecuente con el discurso que la gran mayoría de la gente de la cultura suele expresar públicamente. Ese coro podría jugar un rol en la búsqueda de soluciones a conflictos de esa naturaleza. Basta de cinismo y doble discurso.

Qué emocionante fue leer y oír a algunos de los músicos, integrantes del coro y el dúo de bailarines, que tuvieron la posibilidad de compartir escenario en Viña con Andrea Bocelli y de paso validarse frente a un público transversal y en nuestro territorio.

Hastiado de este mundo del arte descrito brevemente, opté por trabajar en solitario según mis vivencias, experiencias, amistades, vínculos y mis archivos audiovisuales, con los que hago pequeñas obras que me permiten ser consecuente con mis principios. Me inventé un manifiesto que plantea el espíritu con el cual desarrollo esa labor cultural. Lo titule: ViralizArte. Principalmente son trabajos difundidos por redes sociales, vía Internet; pero que buscan compartir con grupos pequeños en cafés, salas de cualquier tipo, en centros culturales, deportivos, sindicatos, universidades, en resumen, todas las micros me sirven.

Lo fundamental es la convivencia con la gente. Por lo general estos trabajos deben ser de corta duración, la razón es que lo más importante de esta propuesta, es la conversación posterior a la exhibición. El objetivo principal es la provocación que la obra pueda ejercer en el público, y que ojalá conduzca al diálogo, que induzca a un intercambio de opiniones, y así a una mejor convivencia.

ViralizArte (extracto del manifiesto)

Es la yuxtaposición de diversas expresiones artísticas, que se unen, se amalgaman, para dar vida a una obra que expresa un mensaje social, a través de las redes, y encuentros con el público en lugares comunes.

El Arte debe ser percibido por su belleza, por su capacidad de expresar, de emocionar, de transmitir ideas, contenidos. Hay que detener el mundo un momento, está girando demasiado rápido, y hemos dejado fuera a millones de personas que no han logrado ver resuelto ni las más básicas de sus necesidades. Debemos procurar que al menos, las cosas esenciales de la vida, todos las puedan tener resueltas, solo así, con un mundo más justo, más igualitario, permitirle girar.

Nuestro objetivo fundamental es desarrollar vínculos, mover las fronteras que nos dividen a los más de 500 millones de hispanoparlantes de nuestro continente, que aún estamos absolutamente desconectados.

ViralizARTE no es solo contar historias. Es captar nuestra forma de existir. La forma en que vivimos en el mundo, la forma en que cambiamos el mundo, la forma en que destruimos el mundo.

El privilegio de ser artista debe ser asumido con responsabilidad. No basta con serlo sino también parecerlo. Debemos inducir a la reflexión sobre las realidades invisibles, olvidadas, que nos afectan.

ViralizArte, combina diversas artes: Cine, Fotografía, Música, Poesía, Pintura y Literatura. Se puede resumir en: imagen, sonido y palabra.

La belleza no falta a la ética si describe un drama, por el contrario, la belleza lo universaliza.

ViralizArte, es poesía audiovisual social.

Todos quienes participan en su creación, lo hacen sin que necesariamente deba existir dinero para su realización. En este proyecto prima el objetivo colectivo de su gestión. La amistad, el vincularse, conocerse, para ofrecer un aporte a la sociedad, es lo fundamental. El resultado trae por consecuencia el intercambio, la colaboración, la yuxtaposición de diferentes lenguajes artísticos para confluir en una obra. Es una especie de jam session, es un auténtico ensayo audiovisual espontáneo.

Ejemplo de este espíritu, de esta forma de enfrentar la creación y no morir en el intento, es el nuevo proyecto que estoy desarrollando que tiene por título El Cameron de Valparaíso. En septiembre del 2023, mientras bebía un reconfortante café con tostadas, sentado en un acogedor local en la Av. Mao Tse Tung, a pocos pasos de mi hotel, en la ciudad de Maputo, capital de Mozambique, escribía en mi siempre fiel libreta negra. Eran los primeros apuntes de un nuevo trabajo que comenzaba a surgir.

Como es mi hábito, parto reutilizando material grabado de mis anteriores proyectos. Para esta nueva idea escribí que usaría imágenes que grabe para un tráiler de mi querido, pero aún no logrado proyecto de largo titulado. El Vagamundo de Valparaíso, proyecto que aún espera su turno. Hago un paréntesis. También escribí esos días y en el mismo café, que una posible forma de conseguir dinero para el proyecto, podría ser poner a la venta las pinturas que he hecho para ese film, que ya suman más de 14 telas. Quizás pueda resultar ser una fórmula, no porque piense que recaudaría mucho dinero con la venta, no, todo lo contrario, sé que es muy difícil lograr vender pinturas. Simplemente porque mis filmes son muy baratos de producir.

Ese es mi desafío, hacer y hacer, hasta más no poder. Continuando con lo de Cameron, pienso en usar imágenes y personajes que grabé para la serie de televisión llamada BarParaíso. Mi motivación fundamental es realizar un homenaje a ese bello puerto de Valparaíso, al que no hay que dejar morir. Pero que hoy está tan a maltraer como mi querido equipo de futbol Wanderers. En la libreta escribí el nombre de varios poetas porteños posibles de contactar, pero rápidamente me definí y subrayé el nombre Juan Cameron.

El viernes 19 de febrero de 2024, le escribí a Juan Cameron.

Querido Juan Cameron.

Espero te encuentres muy bien disfrutando la brisa marina.
Yo siempre ando intentando realizar pequeños videoartes, por lo general con material audiovisual que rescato de mis anteriores trabajos. Hace días que me da vuelta la idea de hacer uno dedicado a Valparaíso, pero usando también a personajes de diversos ámbitos culturales que se suman al propósito. Es mi fórmula de trabajo también realizar pinturas sobre el tema que se suman a la propuesta. Bueno, toda esta cháchara para ver si te interesa participar en esta aventura. Los personajes que pienso que serían de interés para ser usados son: Sergio Larraín, Gitano Rodríguez, Bolaño, Bukowsky, Edwards Hopper, Coloane, todos vagando por Valparaíso. Cuéntame qué piensas y no tengas dudas en mandarme a la mierda o, mejor dicho, Dra åt helvete (para el lector, significa: ándate al infierno. Ambos vivimos años en Suecia).

Saludos cordiales
Atte.
Rodrigo Gonçalves B.

La respuesta de Juan Cameron:

Querido Rodrigo, me encantaría pasear con Bukowski por los paseos porteños. Pero tira mucho mi perro, de raza chilena pura (pura mezcla) no es conveniente para los tipos de mi edad. A Gitano lo abracé, pelié con él, compartimos premios, le presenté al Pony Micharvegas, autor de muchas canciones por él interpretadas. A Bolaño no lo conocí, supongo que un falso recuerdo me hace verlo de primera comunión saliendo de la Parroquia de Viña. Bueno, qué quieres que te diga de Hooper, quien me plagió su nostálgicamente alegre o triste manera de ver el mundo; tal vez pintaría, una vez más, a la misma mujer sentada en una mesa del nuevo Bar La Playa. Sí, hagámoslo y ya. Me encanta urdir mentiras y creerlas Desgraciadamente en nuestro cartucho o castrado idioma no existe una palabra para saudade.

Un abrazo y gracias.
Juan Cameron

Mientras escribo este relato, el músico, amigo y maestro Cristian López, no sabe nada de este nuevo proyecto en el cual ya ha sido involucrado. Proyecto donde sus paisajes sonoros juegan naturalmente un rol preponderante. Así es la vida de quienes sencillamente nos unimos para hacer cosas de forma colectiva, con el solo motivo de intentar hacer arte.